2 abr. 2016

Mensaje 1 abr 2016 - España - Entiendo a los que quieren ir a verme y no pueden...


Hijos Míos, cuantas veces os sentís afligidos porque desearíais darme más y no podéis hacerlo por problemas de salud o limitaciones propias de la edad o de las circunstancias. Yo, Jesús, os hablo.

¿Acaso creéis que Soy un ogro? Entiendo perfectamente aquellas personas que deseando ir a Misa no pueden porque viven en algún pueblo donde no hay Misa. O a aquellas otras que deseando ir al Sagrario no pueden porque una enfermedad se lo impide. Yo, hijos, estoy en todas las partes. Estoy en vuestra alma también si no Me habéis echado fuera por el pecado, y podéis dirigiros a Mí estéis donde estéis o acudir mentalmente a un Sagrario que conozcáis y poneos en oración ante él aunque vuestra presencia esté lejos, porque en las cosas de Dios no hay distancias y todo vale cuando hay verdadera voluntad  e intención de darme culto, amor y adoración. Yo, Jesús, os hablo.

Bien sabéis que aceptar las circunstancias en las que os encontréis, siempre que no hayan sido provocadas por vuestra negligencia o pecado, es algo que Me da gloria, y que ofrecido por Mis intenciones o las de Mi Madre son hechos que os valen para santificaros o para el Cuerpo Místico: La iglesia. Yo Soy omnipresente y estoy en todas las partes, veo vuestros pensamientos y sé vuestras intenciones. No tenéis que llorar cuando el malestar, fuerzas mayores o el cumplimiento del deber os impiden acompañarme en el Sagrario o asistir a la Eucaristía. No hijos, no, debéis ofrecérmelo todo y ofrecerme también esos deseos de querer ir a comulgar y no poder hacerlo físicamente, por eso,  hacedlo espiritualmente, porque a Mí, el alma de sincero corazón y que Me ame, Me honra en todas las circunstancias de su vida,  en las adversas y en las favorables. Yo, Jesús, os hablo.

Enseñadlo así a los enfermos que muchos de ellos aparte de llevar la cruz de su enfermedad, sufren porque no pueden ir a actos religiosos y desearían hacerlo. Su enfermedad ofrecida y sobretodo aceptada por amor a Mí y a la Iglesia, ya les supone un medio de santificación muy grande, mucho más que si estuvieran con salud, porque para algunas almas la enfermedad les servirá y les sirvió para salvarse, lo que sin ella no lo hubieran conseguido. Yo, Jesús, os hablo, os amo y os instruyo. Mi paz con todos los que creen este mensaje y lo ponen en práctica.

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