2 abr. 2016

Mensaje 30 mar 2016 - España - Orad y pedidMe que de la vista a los ciegos...

Desolados hijos, desolados estáis muchos de vosotros por lo que estáis viendo venir y que vendrá. Yo, Jesús, os hablo.

En Mi Iglesia ha entrado el Mal y nadie se preocupa por ello. Todos viven a sus anchas y sin más preocupación que comer y beber bien y esperar a que venga otro día. Hablo de Mi Jerarquía, Jerarquía que son verdaderos fariseos que Me venden y se condenan por su buena vida y reputación, algo que no les durará mucho.

Yo Soy un Dios de misericordia, pero muchas veces tengo que hablar claro y duro para que entendáis. Por eso hijos, pido a vosotros los que sois almas pequeñas y sencillas que Me amáis más que a vuestra misma salvación, que Me resarzáis de tanto dolor  e ignominia, porque Mi Pasión no pasó, sino que la sigo padeciendo cada día y en cada instante. Yo, Jesús, os hablo.

Cada día más avanza el Mal y envuelve a cantidad de almas que lo siguen y lo secundan y aun se creen que están en los verdaderos caminos de la eternidad dichosa. Y no hijos no, multitudes van por caminos de la eternidad tenebrosa y el  rechinar de dientes que les espera, porque Yo Jesús, doy Mi luz y Mi gracia para que enderecen sus caminos y la desechan bajo conceptos que razonan y consideran adecuados.

Si a alguien se le dice que no coja un coche que puede tener un accidente porque no está en condiciones, y lo coge pese a que ha estado advertido porque otro le dice que no va a pasar nada, y prefiere creer al que le dice que no va a pasar nada, allá él con las consecuencias de no haber creído los consejos de los que le advirtieron con sobrada rectitud de causa. Por tanto hijos, orad sin desanimaros ante Mí que Soy Amor y Verdad y pedidme que dé luz a los ciegos a los que voluntariamente se han vuelto ciegos y necios porque prefieren creer a los hombres de estos tiempos que a Mí que Soy Verdad y Vida y que además Soy Dios único y Redentor de las almas. Yo, Jesús, os hablo.

Sacerdotes Míos, que no os invada el miedo, que no os invada la cobardía ni la debilidad, ni mucho menos la comodidad, más vale perder vuestro estatus social que vuestra alma, que Yo no abandono a los que por Mí todo lo dan, sobre todo, si lo dan por amor. Yo, Jesús, os hablo y os advierto.

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